AL CONCEJAL DE RECURSOS HUMANOS |
“La sindicalización de las relaciones laborales en el ámbito local es un lastre del que resulta muy difícil librarse”……. ” “ Así, en muchas entidades locales los sueldos de funcionarios y laborales son más altos que los de sus colegas de la función pública Autonómica y General del Estado”… “nos encontramos con el hecho pasmoso de que la policía local tenga, en muchos pueblos y ciudades sueldos más altos que los funcionarios de la policía Nacional y al Guardia Civil..” “Habrá que reducir plantillas, racionalizar los recursos humanos …”. “Los sindicatos pueden contribuir desde una posición más constructiva y civilizada. O poco a poco ir desapareciendo como interlocutores válidos de los empleados públicos……”
Quien esto escribe no es otro que nuestro Concejal de Recursos Humanos, José Antonio Carnevali, en su artículo del mes de septiembre -que adjuntamos- y que publica en el Blog de El Consultor de Alcaldes y Concejales (http://blogalcaldes.elconsultor.es/) y quien, en aplicación de su ideario, conduce, al parecer sin otro control, las relaciones laborales en este Ayuntamiento.
----- Tras la lectura tanto de este articulo como de otros -no perderse el último de octubre donde nos advierte del “lastre que supone para los ayuntamientos la contracción “para toda la vida” del personal municipal”- publicados por nuestro Concejal, es fácil comprender quién realmente dirige e impone la actual política de personal en el Ayuntamiento, el por qué del giro dado a la misma en los últimos años y, también, el por qué del premio de su nombramiento como 4º Teniente de Alcalde, ¡¡Y VAN CUATRO!!, lo que le supuso un aumento salarial, en plena crisis, de 8.447,86 euros anuales. ¡Eso sí que es un buen Convenio!.
Quien se atreve a criticar que los sueldos de funcionarios y laborales de la administración local sean superiores a los de “sus colegas” de otras administraciones, olvida que él mismo, José Antonio Carnevali, a día de hoy, después de la reducción salarial habida en el mes de junio pasado, mantiene un sueldo de 73.858,34 euros, superior al del Alcalde de Majadahonda (73.521,70 euros), superior al del Vicepresidente del Gobierno (73.486,32 €) y superior también al de los Ministros/as del Gobierno de la Nación (68.981,88 €).
!! El que manda, manda !!, y los demás, ya sean Concejales o Alcalde, aunque no lo compartieran, a seguir a pies juntillas la hoja de ruta por él trazada, a pesar de que ello signifique la aplicación abusiva de medidas de recorte salarial ó a pesar de que ello signifique dirigir las relaciones laborales hacia un punto de tensión, incluso a un callejón sin salida -también para el Alcalde- al final del cual, a la vista de lo que escribe, no sabemos qué nuevas sorpresas reserva el Sr. Carnevali para la plantilla municipal.
----- Escribe que “La fuerza artificial de los sindicatos en el ámbito local parte de la propia negociación colectiva, de cómo se plantea y se desarrolla…”, señalando como uno de los motivos a “… la bisoñez y falta de experiencia en materia de negociación colectiva de la mayoría de responsables políticos locales”. No sabemos, en el caso del Ayuntamiento de Majadahonda, a cual de sus predecesores se estará refiriendo, si a Javier Caballero, a Carmen Menéndez o a Narciso de Foxá, o incluso a los tres.
Tachar de inexpertos a los responsables políticos que han sabido alcanzar acuerdos y establecer con ellos unos criterios que han garantizado un adecuada normalidad laboral mediante la negociación colectiva, ejerciendo con ello un derecho constitucional, da mucho qué pensar y desenmascara la verdadera intencionalidad de quien así lo denuncia. Con ese talante del Concejal de Recursos Humanos, no es de extrañar que las relaciones laborales en el Ayuntamiento se encuentren en el punto de conflictividad que todos conocemos.
No es el narcisismo la mejor virtud para quien ha de asumir responsabilidades públicas, porque con ello se llega a infravalorar, incluso, la labor de sus predecesores, compañeros de su mismo equipo de gobierno, aunque, quizás, con esa superior visión de los acontecimientos pretenda el reconocimiento de su Presidenta en la Comunidad de Madrid para conseguir así una mejor posición de salida de cara a las próximas convocatorias electorales, incluso y a pesar de que, en el intento, ponga a otros de escudo frente a una conflictividad laboral, fruto de una ambición desmedida, que ya le dio sus frutos al conseguir una suculenta cuarta Tenencia de Alcaldía.
----- Quien se atreve a decir que “…las cosas tendrán que cambiar. Habrá que reducir plantillas…”, es miembro de un equipo de gobierno formado por 16 concejales electos: 1 alcalde, 4 tenientes de alcalde y 11 concejales liberados, a los que hay que sumar un equipo de asesores de los que todos, todos ellos “viven” del Ayuntamiento.
Para quien aun tenga dudas, reducir plantillas, que es lo que nuestro concejal vaticina para un futuro, significa enviar al paro a empleados/as públicos, es decir, a nosotros/as.
Debe ser porque hay que ahorrar para sanear los remanentes negativos de Tesorería, pero eso sí, con las condiciones de los demás, porque su auto-concedida utilidad de salvador municipal debe de tener una multimillonaria compensación económica.
Amenaza con despidos y vencerás!, debe pensar nuestro Concejal.
Estamos convencidos de que los tiempos oscuros del pasado, sustentados en la amenaza y el ordeno y mando, no son compartidos por muchos de los miembros del equipo de gobierno actual, quienes a diferencia del Sr. Carnevali, sí conocen y valoran el trabajo de los empleados/as municipales de sus respectivas Concejalías y que, por tanto, ni se les pasaría por la cabeza la idea de reducir sus plantillas, simplemente porque las respetan, las valoran y las necesitan para cumplir con los objetivos que desde sus respectivas Áreas, como Servicio Público al ciudadano, se han de prestar.
----- Quien ostenta un puesto de representación política en una institución democrática como es un Ayuntamiento, sería conveniente que, aunque su pensamiento sea diferente, adecuase sus posiciones, por respeto, tanto a lo establecido en la Constitución como a la Democracia que tanto costó reinstaurar en este país.
Afortunadamente, nuestra norma fundamental, la Constitución Española de 1978 -aún vigente, aunque al Sr. Carnevali no le guste o le parezca desfasado parte de su articulado- recoge como derechos fundamentales tanto la existencia de partidos políticos, como la de sindicatos, así como el derecho a la sindicación, a la negociación colectiva, a la participación institucional de los sindicatos o a la acción sindical ante las Administraciones Públicas, derechos reconocidos, entre otros, por el art.7, art. 28.1,2., art. 35.2 y art 37.1,2.
Tildar de “lastre” la sindicalización de las relaciones laborales en el ámbito local, o sugerir la conveniencia de la desaparición de los sindicatos como interlocutores válidos de los empleados públicos, suponen afirmaciones que, desde una concepción democrática, fotografían a su autor, al que tal vez no le sirven ni el art. 27, ni el 28 1.2., ni el 35.2 ni tampoco el 37.2 de la Constitución Española y sólo le sirve y se siente cómodo en el artículo que afortunadamente no se escribió el 23 F.
Si trasladáramos su “sugerente” propuesta de desaparición referida a los sindicatos, al ámbito de los partidos políticos, ¿qué calificativo debería recibir quien hoy afirmara la conveniencia de que poco a poco, los partidos políticos deberían ir desapareciendo como instrumento fundamental para la participación política, como también recoge la Constitución? Aunque parece que le pesa, atrás quedaron los años de “partido único y sindicato vertical” de la dictadura.
Para mantener viva y en buena salud la Constitución Española conviene que ejerzamos los derechos que la misma nos otorga a todos los ciudadanos/as, incluida la exigencia hacia quien ostenta un cargo de representación pública, de cumplir con su mandato de “guardar y hacer guardar la Constitución”. Por el contrario, sugerir la inutilidad de partidos políticos o sindicatos, lejos de sustentarla, sería una propuesta que podría debilitarla.
----- El pasado mes de julio, en declaraciones a la prensa local, y en respuesta a la pregunta ¿Qué valores fundamentales deben definir a un político? respondía, Narciso de Foxá:
“Ante todo, un buen político tiene que saber escuchar, especialmente las críticas, e intentar poner remedio a lo que sus ciudadanos le piden. La paciencia, el trabajo duro, el compromiso, la solidaridad con los más necesitados y la honestidad son valores fundamentales”.
A la vista de planteamientos tan dispares, no podemos concluir de otro modo. Siguiendo el mismo esquema de pregunta que repetidamente se hace ha hecho el equipo de gobierno en los dos últimos boletines municipales, cuando se pregunta por la labor desarrollada por los sindicatos en el Ayuntamiento, nosotros también hemos de plantear la siguiente pregunta: ¿Qué intereses ocultos mueven a quien esté dirigiendo la política de personal en el Ayuntamiento de Majadahonda?
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